WASHINGTON.- El conflicto de poderes en Estados Unidos por la investigación de juicio político contra el presidente Donald Trump, por las sospechas de que ejerció presiones sobre Ucrania para perjudicar a un rival político, dio una vuelta de tuerca. El Congreso acaba de advertirle a la Casa Bñanca que la resistencia a permitirle interrogar a testigos -como había amenazado el secretario de Estado, Mike Pompeo- es un delito susceptible de otros procesos de destitución.

A ello se sumó nueva información sobre el comportamiento de Trump con aliados internacionales, acusado por los demócratas de utilizar la política exterior en beneficio propio.

Según el periódico “The Times”, además de Ucrania y Australia, la Casa Blanca solicitó la ayuda de Gran Bretaña e Italia para desacreditar la investigación del fiscal Robert Mueller sobre los vínculos de Trump con el Kremlin, y la influencia rusa en las elecciones que lo llevaron a la Presidencia.

Según el periódico, Trump llamó al primer ministro británico, Boris Johnson, para pedirle que ayudara al fiscal General, William Barr, a reunir pruebas para socavar la investigación sobre los vínculos de su campaña presidencial con Rusia.

El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, autorizó reuniones entre Barr y el jefe de inteligencia italiano, el general Gennaro Vecchione, según el periódico italiano “Corriere della Sera”. El “New York Times” ya había revelado que Barr se había reunido con funcionarios italianos, y el Departamento de Justicia admitió que Trump había contactado a otros países”.

La situación se hace más compleja, a partir de que Pompeo reconoció que presenció la llamada telefónica del 25 de julio, en la que Trump pidió al presidente de Ucrania que investigue a Joe Biden, su potencial rival electoral demócrata en 2020. En conferencia de prensa, desde Italia, Pompeo volvió a acusar a los demócratas de hostigamiento, un día después de haber dicho que no permitiría que funcionarios de su cartera cumplan con citaciones y órdenes de entregar documentos emitidas por el Congreso.

El gobierno de Trump le negó el martes al Congreso acceso a testigos en su investigación para juicio político. Lo mismo, los demócratas, que controlan la Cámara de Representantes, lograron agendar encuentros a puertas cerradas con dos personas que ya no están bajo las órdenes de Pompeo, el ex enviado especial para Ucrania Kurt Volker y la ex embajadora en Kiev Marie Yovanovitch, para hoy y la semana próxima.

El escándalo se desató a partir de una denuncia elevada por un agente de los servicios secretos que se enteró del contenido de la llamada entre Trump y el presidente de Ucrania.

En la denuncia, el informante acusó a Trump de haber abusado de su poder al solicitar a su par Vladimir Zelensky que investigara a Biden y a su hijo, Hunter, que fue directivo de una empresa de gas de Ucrania cuando su padre fue vicepresidente de Barack Obama. (Reuters-Télam)

Gritos en Twitter

El presidente habla de “golpe de estado” y de "la mayor caza de brujas en la historia"

Donald Trump volvió a embestir contra la oposición y calificó como “un golpe de Estado” y “la mayor caza de brujas en la historia del país” a la investigación del juicio político en cu contra. “A medida que aprendo más cada día, llego a la conclusión de que lo que está ocurriendo no es un juicio político, es un GOLPE”, escribió Trump en su cuenta de Twitter. Y agregó: “Un golpe a la gente, su VOTO, sus libertades, su segunda enmienda, religión, militares, muro fronterizo y sus derechos dados por Dios como ciudadano de los Estados Unidos de América”.